Entre Ríos: Todo por hacer, dos experiencias sobre «HUERTAS MUNICIPALES»

TODO POR HACER; DOS EXPERIENCIAS SOBRE HUERTAS MUNICIPALES
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El proyecto

En los considerandos, el proyecto especificaba: “Por su ubicación geográfica, Gilbert se encuentra en una de las zonas entrerrianas en las cuales el cambio de tipo de producción de las últimas décadas ha tenido enorme incidencia.

Desde la migración casi total de la población del campo a la ciudad, pasando por una disminución drástica de la diversidad de la producción, estos cambios han ido en detrimento de la actividad de pequeños y medianos productores locales, en favor de las grandes empresas que representan al agronegocio.

Efectos de la exportación

Hemos visto desaparecer tambos, arroceras y una disminución de la producción ganadera con motivo de utilizar esos suelos para la producción casi exclusiva de granos destinados a la exportación”.

Y continuaba el documento:

“Actualmente, las verduras, hortalizas y frutas que el mercado local ofrece son casi en su totalidad provenientes de otros lugares. Además, la oferta de productos es limitada en sus variedades, limitada en el tiempo (suelen llegar máximo dos veces a la semana), no es agroecológica (es decir, se utilizan químicos en su producción) y no es accesible para familias con escasos recursos.

De manera que se dificulta acceder a una alimentación saludable y nutritiva en Gilbert, sobre todo en las familias más vulnerables”.

Con un diagnóstico tal, la propuesta fue recibida con ansias:

“Durante los cursos que di en la ciudad, me llamó mucho la atención la cantidad de personas que se acercaron y se interesaron en el proyecto”, recuerda Parodi.

Al final, fueron seleccionadas doce mujeres que no tenían trabajo estable ni formal, que tenían familiares a cargo y que vivían en el barrio lindante con La Casita −el amplio predio que se destinó a la huerta−: cuatro de ellas comenzarían laborando en media hectárea y recibirían una remuneración mínima a cargo del municipio, proveyendo a la alimentación familiar y pudiendo vender los excedentes; y las otras ocho obtendrían saberes e insumos para hacer huerta en sus casas.


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