El Espacio de Elías Almada Presenta: Navidad de sangre

Por Elías Almada

Escritor
E-mail: almada-22@hotmail.com

       Jóvenes con alegría dibujada recorriendo la villa, panes dulces y sidras en las cajas que llevaban en sus manos y en las mochilas cargaban el nerviosismo, el sudor les corría por sus caras. Nadie preveía nada de lo que se acercaba, pero la tarde venia cagada de calor y un olor raro en el ambiente, que solo los que no eran villeros podían dejar de percibir, en el cuartel cercano se preparaba la sorpresa, más los conscriptos casi no entendían porque tantos oficiales y suboficiales de otras unidades recorriendo en sigilo casi como escondiéndose, que tomaban posiciones armados hasta los dientes, alguien pensó en que quizás llegaría el presidente o el comandante en jefe a brindar por la Navidad. Y a otro se le ocurrió hacer correr la voz.

       Cuando se iba la tarde estallo el estruendo y no eran fuegos de artificios, la noche se llenó de sangre, los jóvenes de los panes dulces y sidras ahora portaban armas e intentaban tomar el cuartel, y los soldados ahora si entendían el porqué de tanto personal extraño, la batalla fue cruenta y la muerte copo la escena, y casi al amanecer comenzó la retirada de los atacantes y la sorpresa se trasladó al villa, sus habitantes nunca entendieron el porqué del contraataque sin distingos que partió desde el cuartel, si ellos solo abrieron las manos para recibir los regalos, y si hace un rato saboreaban pan dulce y sidras, porque ahora les daban balas.

       La noche buena ya sería mala, los sabores dulces se hicieron amargos, la estrella de Belén de pronto se ausentó y eso sol de la mañana fue tan solo rojo teñido de dolor y maldad.

       Nunca se contó del total de muertos, ni del porque se esperó a que el ataque se consumara para actuar, sería la última navidad en democracia, por casi 10 años el país no tendría Noches Buenas, los ancianos se fueron a dormir sin esperanza, los niños llenos de llantos, el miedo reemplazaría a la alegría de vivir, los brindis estuvieron ausentes y la vida fue besada por la muerte.

       Pasaron otras navidades todas diferentes, aún no hemos tenidos el brindis del reencuentro, ni del hombre con el hombre, ni del hombre con su Dios, ausente el perdón, desaparecida la memoria, atacada la esperanza, sigue doliendo el corazón, y miles les podrán contar esta misma historia y les parecerá siempre tan igual pero diferente.

(23 DE DIICEMBRE ANIVERSARIO DEL ASALTO AL BATALLÓN DEPÓSITO DE ARSENALES 601 «DOMINGO VIEJOBUENO»

El asalto al Batallón Depósito de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, en la localidad de Monte Chingolo, Buenos Aires, Argentina, acaecido el 23 de diciembre de 1975, fue la última gran acción del Ejército Revolucionario del Pueblo. Tenía el objetivo de apropiarse de 13 toneladas de armamento. Entre los efectivos militares en Monte Chingolo figuraba un soldado entregador e informante de los guerrilleros, del Batallón de Arsenales 601; el galleguito Martínez luego desapareció o lo desaparecieron

Los guerrilleros desconocían que estaban infiltrados por un agente de inteligencia del Ejército: Jesús El Oso Ranier, un ex miembro de las Fuerzas Armadas Peronistas, que había desertado en los primeros días del Operativo Independencia. Por medio de la información de Ranier, más los croquis encontrados en poder del jefe de logística del ERP, Juan Eliseo Ledesma, capturado por el Ejército el 7 de diciembre, y las delaciones producidas tras esa captura —no tanto por Ledesma, sino por su segundo en logística, Elías Abdón, le dieron al Ejercito la anticipación de un gran ataque. Montoneros informó a la inteligencia del ERP acerca de la infiltración, pero Santucho desechó la investigación al respecto y se negó a abortar la operación, murieron más  de 90 guerrilleros,  10 hombres del personal militar y 40 civiles  inocentes, oficialmente, pero en realidad nunca se supo cuántos  fueron)


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