El Espacio de Elías Almada Presenta | Nacimiento de Esteban Echeverría |

Esteban Echeverría
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Por Elías Almada

Escritor.
Email: almada-22@hotmail.com

José Esteban Echeverría Espinosa (Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata; 2 de septiembre de 1805 – Montevideo, Uruguay; 19 de enero de 1851).

Escritor y poeta argentino, que introdujo el romanticismo.

Perteneciente a la denominada Generación del 37, es autor de obras como “Dogma socialista”, “La cautiva” y “El matadero”, entre otras.

Echeverría recién vuelto de sus estudios en Francia publicó en un diario local en forma anónima en 1832 lo que sería considerado el primer relato romántico argentino, “Elvira o la novia de Plata”, mientras que El matadero se considera el primer relato realista argentino. “El matadero”, de estilo diferente de sus otras obras, fue publicado muchos años después de su muerte y atribuido a su persona, fue más relevante el contenido político de sus obras  que el  literario; fue el líder natural del movimiento en el seno del cual se formaría la Asociación de Mayo, que le daría nombre a la generación del 37.

La Generación del ’37:

 Fue un movimiento intelectual argentino de mediados del siglo XIX, que propugnaba el abandono de los modos meramente monárquicos heredados de la colonia española y la instalación de una democracia que garantizara los derechos de los ciudadanos.

Estas ideas fueron transmitidas mediante sus obras literarias, influenciadas estilísticamente por el Romanticismo inglés y francés, y tuvieron una crucial importancia en el período conocido como la Organización Nacional, entre 1852 y 1880.

El nombre del movimiento le fue dado por el año 1837, en que se creó el Salón Literario al que la mayor parte de sus miembros pertenecieron. Sus principales exponentes fueron Domingo Faustino Sarmiento, Esteban Echeverría, Vicente Fidel López, Juan María Gutiérrez, Miguel Cané (padre), José Mármol, Félix Frías, Carlos Tejedor, Luis Domínguez, Marco Avellaneda, Antonino Aberastain, Marcos Paz y Juan Bautista Alberdi

El Salón Literario y La Asociación de Mayo

En 1837 se formó en Buenos Aires el Salón Literario, cuyos participantes habituales eran Miguel Cané (padre), Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez, Esteban Echeverría, Vicente Fidel López, Marcos Sastre, Pedro de Angelis y Felipe Senillosa, entre otros.

Debido al hondo contenido político de sus discusiones literarias, fue disuelto luego de seis meses de su creación en respuesta a los reiterados llamados de atención de portavoces del gobierno, en aquel entonces a mano de Juan Manuel de Rosas.

Pero ya había logrado echar las bases de un movimiento político liderado por Esteban Echeverría, quien fue el presidente y uno de los fundadores de la organización clandestina Asociación de Mayo.

Entre sus miembros estaban: el mismo Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Vicente Fidel López, Juan María Gutiérrez, Migue Cané (padre), Juan Carlos Gómez, Benjamín Villafañe, Bartolomé Mitre, Carlos Tejedor, Albarracín, Álvarez, Arana, Barros Pazos, Bermúdez, Carrasco, Castellota, Corvalán, Costa, Domínguez, Eguía, Avelino Ferreyra, Félix Frías, Irigoyen, Lafuente, Lamarca, Lozano, José Mármol, Paulino Paz, Peña, Quiroga Rosas, Jacinto Rodríguez Peña, José Rivera Indarte, Silva, Somellera, Thompson, Florencio Varela y Francisco Wright.

El acto fundacional, convocado por Echeverría junto con Juan Bautista Alberdi y Juan María Gutiérrez, se realizó el 23 de junio de 1837.

Expresamente declaraban que no eran unitarios ni federales, si bien simpatizaban con la tendencia a la unidad de los primeros, pretendían un gobierno central y un sistema de gobiernos municipales que garantizaran los derechos sociales siguiendo los principios e instituciones de una república democrática, lo que llamaron el «Dogma Socialista de Mayo», ya que eran las razones por las que consideraban que se había declarado la libertad en 1810. El 9 de julio de 1837, día de la conmemoración de la Independencia Argentina, «se celebró la efemérides con un banquete donde se improvisó la última bandera azul y blanca que se viera en Buenos Aires desde muchos años atrás y no volvió a aparecer según Juan María Gutiérrez sino hasta después de 1852.

Elvira  o la novia del plata

Trata de una historia de amor, entre dos personajes: Elvira y Lisardo.

Se destaca la pasión y el erotismo, sobre todo la sensualidad en el amor entre ambos.

Una historia que era muy poco común en aquella época, rompiendo los esquemas con las costumbres y tradiciones.

El matadero

»’El matadero»’ fue escrito entre 1838 y 1840, participa de las formas del cuadro de costumbres.​

Fue publicado veinte años después de la muerte del autor, en 1871, en la Revista del Río de la Plata, por Juan María Gutiérrez.​

La obra identifica al régimen de Juan Manuel de Rosas con el acto que se lleva a cabo en los mataderos.

Su gobierno «aterrorizó» a gran parte de la población del país durante 23 años de persecuciones y asesinatos políticos.

Es considerado el primer cuento argentino que trata sobre la política, la economía y diversos aspectos sociales de Buenos Aires.

Echeverría creía que el gobierno rosista hacía mucho daño al progreso del país ya que «destruía» las ideas por las que se buscó la libertad en mayo de 1810, reduciendo la Revolución a un cambio de gobierno con los mismos modos tiránicos, pero de nacionalidad argentina.

Muchos jóvenes veían a los unitarios como gente con modos similares a los de los federales y proponían volver a los ideales de democracia inmersa en derechos sociales.

Entre la locura del matadero de Buenos Aires, Echeverría nos presenta con la pérdida del individuo y la barbarie de la multitud federal que lo había reemplazado debajo el régimen de Rosas.

El cuento tiene la intención de mostrar al lector que aquel clima polarizado y violento no era bueno para el país.

Todos los pastores denunciaban “los unitarios impíos” como la causa de la inundación y suplicaban a “El Dios de La Federación” que salvara a la población.

De esta manera Echeverría hace obvio el sesgo de la Iglesia a favor de los federales y contra sus rivales políticos: los unitarios.

El poder de la Iglesia sobre la gente aseguró que los unitarios quedaran como enemigos mientras que los federales aparecían como líderes escogidos por la voluntad divina.

En este clima es fácil para la dictadura federal presentarse como heroína de la gente que protestaría en contra de la maldad de los unitarios.

La intención de Echeverría es mostrar al lector que así se controló a la población durante el gobierno de Rosas y el discurso político de Buenos Aires.

Este control se manifiesta cuando al fin el gobierno “provee gentilmente” cincuenta novillos gordos para ayudar a aliviar la falta de res en la ciudad.

Los novillos no son suficientes para alimentar toda la población de la ciudad y son los federales y sus intereses privados que disfrutan la mayoría de la carne mientras los pobres de la ciudad quedan para luchar entre sí para los trozos de carne que los carniceros del matadero habían olvidado.

La Iglesia, de nuevo como herramienta de los federales, ayudó a prevenir una rebelión al mandar a la población abstenerse de la carne, mientras Rosas y sus secuaces se engordaron.

Echeverría manifiesta su indignación hacia esta injusticia y control excesivo que aplasta el poder y voluntad del individuo.

La cautiva

Es un poema épico que relata el rapto de un soldado, Brian y su valiente esposa, María, a mano de los indios y todas las penurias que estos sufren en el desierto para escapar de la inhumana tribu y salvarse de la muerte.

Su personajes son:

María, mujer de fuerte personalidad. Inevitablemente se une a su figura el puñal que lleva en su mano; el puñal, símbolo de muerte y destrucción que no vacila en empuñar cuando la ocasión lo requiere.

Brian, es un ser débil, temeroso de su destino y de su honra. Así aparece en la obra, aunque se menciona su trayectoria de guerrero indómito, temido por los indios.

El indio, está presentado desde la perspectiva del hombre blanco y por ello aparece como sinónimo de barbarie. Es incivilizado, sanguinario, agresivo y feroz.

El Paisaje, el poeta anima a la pampa, es decir, le confiere caracteres humanos a fin de que acompañe dinámicamente cada gesto, cada sentimiento de los protagonistas de la historia. La pampa se modifica y, a lo largo de la obra su imagen se va enriqueciendo; por ello, alcanza la categoría de verdadero personaje viviente.



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