El Espacio de Elías Almada Presenta |Chabuca Granda |

Chabuca Granda Cantando
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Por Elías Almada

Escritor.
Email: almada-22@hotmail.com

“Chabuca” la flor de la canela

         María Isabel Granda y Larco nació el 3 de septiembre de 1920, en el asentamiento minero Cotabambas Auraria (hoy parte de la Mina Las Bambas) en el actual distrito de Progreso en la provincia de Grau, departamento de Apurímac en Perú.

En 1923 la familia se trasladó a Lima. Realizó sus estudios en el Colegio Sagrados Corazones Belén.

Parte de su niñez, hasta los doce años, lo transcurrió en un rancho en la Bajada de los Baños en el distrito de Barranco.

Comenzó a cantar a esa edad, 12 años,  y debido a su voz de soprano, integró el coro de su colegio, además, fue nombrada vicepresidenta de la Asociación de Canto del mismo.​

Culminados sus estudios escolares, siguió cursos libres en el Instituto Femenino de Estudios Superiores, de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En 1937 integró de forma amateur el Dúo Luz y Sombra, al lado de Pilar Mujica Álvarez-Calderón, que se presentó en espacios musicales de Radio Miraflores y Radio Nacional, y en el Teatro La cabaña,  más tarde formó un trio con las hermanas Martha y Rosario Gibson, al casarse se alejó del canto y de la música por imposición de su esposo, el militar brasileño Enrique Demetrio Fuller da Costa, luego de un  breve matrimonio durante el cual tuvo tres hijo se divorció y regreso  a la composición y al canto.

        Primeramente incursionó en la composición de valses criollos, y en 1948 ganó un concurso organizado por la Municipalidad del Rímac con su tema “Lima de veras”, toda esta parte de su creación estuvo influenciada  por y dedicada a la ciudad  de Lima, componiendo canciones emblemáticas de su repertorio y que quedaran para siempre grabadas en su público,  “Fina estampa”, tema dedicado a su padre, “José Antonio”, inspirado en el criador de caballos de paso José Antonio de Lavalle y García y “Señora y dueña” canción compuesta a su amiga y madrina de su tercer hijo, Mocha Graña. Compone además valses como “Zaguán” y “Callecita escondida”, y la marinera “Tun, tun… abre la puerta”. A si mismo le dedica a su madre el tema “Gracias” que junto con “Ha de llegar mi dueño”  adquieren popularidad en la interpretación de  Los Troveros Criollos, y “El puente de los suspiros” en la de Los Morochucos.

       En 1950, llega “La flor de la canela” en honor a Victoria Angulo, una lavandera afroperuana, y donde también refleja la imagen de una Lima antigua, bucólica y señorial, que le da consideración como compositora nacional al ser grabada por Los Chamas.

La misma compositora cimentó su fama con un álbum llamado “Lo mejor de Chabuca Granda”.

Este disco editado en 1961 y producido por Chabuca reunió a sus intérpretes favoritos: Los Cinco, Los Troveros Criollos, Los Chamas y Jesús Vásquez.

A la calidad de los temas y las virtuosas interpretaciones, se sumó una calidad de sonido nunca alcanzada hasta entonces, por lo cual es considerado como uno de los mejores discos en la historia de la música criolla peruana.​

Asimismo, al año siguiente publicó su primer álbum donde cantaba, Dialogando…, donde formó dúo con el guitarrista Óscar Avilés.

       A partir de la década del 60 da un giro  hacia  la composición social, en esta etapa escribió “Bello durmiente”, una canción donde manifiesta su amor por el Perú.

Además compuso un ciclo de canciones dedicadas a jóvenes revolucionarios, como “No lloraba… sonreía” y “Si fuera cierto”, donde recuerda a la folklorista y cantante chilena Violeta Parra, particularmente «Cardo o ceniza», donde poetiza la tormentosa relación amorosa que mantuvo Parra con el músico suizo Gilbert Favre y que fue una de las causas del suicido de Violeta en 1967, otros de sus temas fueron: “Las flores buenas de Javier”, “El fusil del poeta es una rosa”, “Silencio para ser cantado”, o “Una canoa en Puerto Maldonado” en memoria a Javier Heraud, poeta y revolucionario peruano miembro del Ejército de Liberación Nacional muerto en un enfrentamiento con las fuerzas armadas peruanas.

También le compone temas al Gobierno revolucionario de la Fuerzas Armadas, pero no se define políticamente como de izquierda sino más bien como nacionalista conservadora.

         Su última etapa creativa la muestra más volcada a la música de ascendencia afro.

Componía utilizando una guitarra, algunas veces simplemente silbando las melodías, que luego eran trasladadas al pentagrama por alguno de los arreglistas con los que trabajó, por eso a partir de 1970 ya la vemos componiendo ritmos como la marinera, el festejo, la zamacueca y el landó e introduciendo instrumentos como el cajón peruano y el zapateo, y acompañada de músicos como Félix Casaverde, Caitro Soto, Eusebio Sirio «Pititi» y Álvaro Lagos, en 1969 gana el Gran Premio en el Festival Hispanoamericano de la Danza y la Canción en el Luna Park de Buenos Aires.

En 1971 Chabuca y Perú Negro viajaron a México para participar en el Festival Internacional de la Danza y así le siguen giras y participaciones en grandes eventos  televisivos,  cuestionada  de algún modo en su patria que en la voz de algunos críticos consideró que había desvirtuado el vals peruano, gano fama, cariño y respeto en toda  América y España,  sentía gran amor por nuestro país y en 1982 le dedico el tema “Argentina Agredida”.

Mercedes Sosa, quien entabló amistad con Chabuca tras conocerse en  ese año, dijo de sus canciones: “””Son realmente maravillosas las canciones de Chabuca. Su música fue muy importante para los músicos de América Latina”””.

         Su voz se apagó en E.E.U.U. adonde llego para una operación de corazón, pero resurge en cada una de la interpretaciones que nos dejó y vive en los corazones de quienes supieron apreciar su arte.



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