CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA

 Por Elías Almada

Escritor
E-mail: almada-22@hotmail.com

Ha inicios de la década del 70  la Argentina  se encontraba convulsionada, la clase obrera  venía produciendo hechos significativos en su lucha contra el gobierno Militar, a esta pretendían sumarse  nuevas organizaciones políticas, pero armadas, en general  el pueblo las miraba con mucha desconfianza  por lo que algunas decidieron sumarse  al peronismo en su luchas por el regreso del líder, hecho que ocurre a finales de 1972.

             Perón regresa, ya sin las energías de tiempos pasados, pero con la sabiduría de quien aprende de sus errores y su disposición para  intentar la Unidad Nacional, convoca a todos, sindicatos, empresarios, políticos, establece acuerdos básicos e impulsa a Héctor Capora para que desde la presidencia los lleve adelante, Campora se excede en algunos de los pedidos del General y termina enfrentado con este y entonces Perón  decide asumir el poder, las organizaciones guerrilleras que solo se acercaron a él con el objeto de infiltrarse en el movimiento peronista y proveerse de militantes para su causa se sacaron la careta y atacaron directamente a  Perón y la Democracia, asesinaron a Rucci, uno de los pilares del acuerdo que sostenía el programa económico de  Gelbard y desde los sectores más ultras del peronismo respondieron de la misma  forma, produciéndose así un enfrentamiento entre organizaciones terroristas de derecha e izquierda que bañó de sangre al país, cárceles del `pueblo ( centros clandestino para tener a sus secuestrados), robos,  atentados y asesinatos. Y para colmo de males el 1 de julio de 1974 muere Perón.

              Con el General aún en su lecho de muerte, el almirante Massera  le comunica a Antonio Cafiero que  las Fuerzas Armadas no aceptarán la sucesión institucional  y comenzarán luego a presionar para participar de la represión del terrorismo, los empresarios hacen estallar el plan económico, la realidad social y política se transforma en un todos contra todos,  el pueblo que ya no tenía paz, comienza a padecer la economía y el miedo va ganado las vidas de la gente, con el ingreso de las Fuerzas Armadas a la lucha anti subversiva los métodos  miserables que  estas organizaciones tenían son los que utiliza el Estado para reprimirlos y también a partir de ese momento diversas organizaciones empresariales  casi en forma silenciosa y muy privada  le dan alientos a los militares para que vayan por el poder.

              En diciembre de 1975 se producen dos hechos significativos, uno tomo estado público de inmediato y el otro no;  de repente “los mercados”  se calmaron y comenzó  a haber un clima de negocios,  en el departamento del camarista Horacio García Belsunce se habían reunido el Gral. Videla y Jose Alfredo Martínez de Hoz y en dicha reunión el primero el ofreció al segundo el ministerio de economía de la futura dictadura, de esta forma,  en calma  el mercado financiero le daba la bienvenida al golpe militar, esta noticia no aprecio en ninguna primera plana, como si la prensa también  colaborara, y el 24 de diciembre el mismo Gral. Videla desde Tucumán  le ponía fecha al golpe de Estado, sería el 24 de marzo de 1976,  tres meses de ansiedad en todos, golpistas y colaboradores por un lado, políticos, sindicalistas y algunos pocos empresarios por otro, el pueblo expectante y las organizaciones  terrorista lo celebraban, la Triple A ( de derecha ) pues ya tenían un lugar en la represión y  Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (izquierda), pues caía un enemigo, el gobierno peronista, y  solo le quedaba los militares enfrente en lucha por llegar al poder, pues algo debe quedar en claro estas organizaciones detestaban la democracia y tenían un proyecto dictatorial como modelo a imponer.

             Y llegó ese 24, día aciago, políticos, sindicalistas y militantes  llenaron las cárceles. Y se dieron las más inesperadas y profundas miserias humanas, tortura, violaciones, partos clandestinos, robos de bebes, secuestros,  muerte; hermanos y amigos enfrentados y enemigos  haciéndose socios, como por ejemplo la cúpula de Montoneros reuniéndose con Masera en Paris para repartirse el botín  del secuestro de Jorge Borgn  y entregarle listas de sus militantes que volvían al país para que los casen como moscas en las fronteras,  otros entregando compañeros a  cambio de no ser torturados,  o acompañando a los dictadores en la felizmente evitada  guerra con Chile y luego en Malvinas (busquen operación Algeciras).

              La prensa censurada o adicta, no había lugar para el disenso ni la opinión y los hechos muchas veces se ocultaban o tergiversaban.

              Argentinos exiliados, algunos escondidos y otros tratando se sobrellevar la vida.

             Un conjunto de pobre idiotas jugando a ser héroes y su conducción disfrutando del dinero mal habido.

              Servidores públicos  exponiendo sus vidas y sus jefes recaudando dinero vía apropiaciones ilegales.

             Las noches en las grandes urbes o en las capitales de provincias o en sus ciudades más importantes, transformadas en un concierto de disparos, explosiones y  sirenas y sí una mayor tranquilidad en los pequeños poblados  y zonas rurales, claro en estas zonas no se sucedían enfrentamientos;  la Nación se partía en pedazos unidos por el miedo, los Argentinos nos enfrentábamos y dividíamos  para ya nunca más ir por la unidad ni la paz, pues como ocurre siempre  los bandos en disputas tenían sus simpatizantes y detractores, ¿ Y la culpa?. La culpa siempre la tuvo y la tiene el otro, nunca una autocrítica, si una crítica feroz.

              Mucha sangre y poca razón.               Pasó el tiempo, muchas palabras y la justicia que hasta ahora no alcanza.

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